Entrevista a  NATALIA BRUSCHTEIN

Por Raquel Medina (2019)

 

Raquel Medina: He leído en algunas de las entrevistas

que le hicieron en relación a su abuela, Laura Bonaparte,

tenía demencia senil. ¿Sabe si la diagnosticaron algún

tipo concreto de demencia o Alzheimer?

 

NATALIA BRUSCHTEIN: La verdad no sé si hay un

diagnóstico preciso, sé que era demencia senil

y no Alzheimer.

 

Raquel Medina: Parece que la demencia/Alzheimer se ha convertido en una metáfora para hablar de la memoria histórica en países con pasados represivos debido a dictaduras.En España, por ejemplo, hay varios documentales de este tipo en los que se trata de descubrir el pasado borrado y silenciado de ciudadanos anónimos que murieron o desaparecieron a manos del franquismo.En estos documentales, las directoras o directores, que como en su caso son hijos/as o nietos/as de las personas con demencia, tratan de reconstruir el pasado desconocido de familiares ante la realidad de que el olvido (personal e histórico) se adueña del presente. Sin embargo, en su caso la historia de su abuela está ampliamente documentada, así que me interesaría saber si pensó en la demencia (en tanto olvido) también como metáfora de la memoria histórica.

 

NATALIA BRUSCHTEIN: Cuando a mi abuela la diagnostican con demencia senil lo primero que pensé fue en la paradoja de cómo alguien que había luchado por la memoria histórica, por la por la justicia por los crímenes de lesa humanidad, para que las sociedades no olviden, ella sí olvidó.

Sé que la demencia no es una enfermedad que uno elige, a mi abuela le pasó por una cuestión de salud, de deterioro. Pero me parece increíble que justo sea ella la que olvide.

No pensé en el caso de mi abuela como metáfora de una sociedad que olvida, sino lo contrario. Ella luchó y trabajó por la memoria, pero entendí que a ella ya le tocaba descansar y que ahora éramos nosotros los que teníamos que seguir recordando y luchando.

 

Raquel Medina: ¿Podría decirse que este documental no es solamente sobre Laura Bonaparte sino sobre Ud. y su necesidad de reconstruir el pasado de su familia para poder completar su propia identidad?

 

NATALIA BRUSCHTEIN: Supongo que todas las películas familiares que tocan temas tan cercanos siempre ayudan a reconstruir nuestra identidad. En el caso de Tiempo Suspendido seguramente hubo cosas que me movieron emocionalmente, pero no creo que haya ésta película haya sido en particular para complementar mi identidad. El documental anterior que hice sí fue una búsqueda personal para sanar y entender mi historia, mi familia y a mí misma.

Para mí, Tiempo Suspendido intenta recuperar lo último que queda de una mujer que he admirado siempre y que creo justo, que sea ella la que quede en la memoria de quien puede ver la película.

 

Raquel Medina: He leído que le parecía interesante esa realidad encarnada en la figura de su abuela: alguien que luchó toda su vida para mantener viva la memoria de los desaparecidos y que ahora los había olvidado.¿Por qué? ¿Por qué decidió poner en primer plano esta dualidad de su abuela como figura política/activista/defensora de los derechos humanos y como ser humano?

 

NATALIA BRUSCHTEIN: Porque creo que las personas (el espectador), cuando miran películas, generan más empatía con las historias, mientras más humano es el personaje, con sus dualidades y sus conflictos, como lo somos todos los seres humanos, el espectador logran identificarse más con su historia que si ven una película de su biografía. Sobre todo cuando son temas tan específicos.

 

Raquel Medina: A lo largo del documental el deterioro físico y mental de Laura Bonaparte se hace patente ¿Cómo fue rodar con una persona con demencia? ¿Su abuela consintió desde el principio? ¿Cuándo decidió dejar de rodar? ¿Cómo determinó qué mostrar y qué no? ¿Por qué?

 

NATALIA BRUSCHTEIN: Cuando decidí hacer esta película mi abuela ya tenía una demencia senil muy avanzada, así que lo consulté con mi tío, el único hijo sobreviviente y con mis primos, sus nietos, todos aceptaron, la única condición era cuidar a la abuela.

Mi abuela nunca tuvo problemas con las cámaras, le hicieron muchas entrevistas a partir de la desaparición de sus hijos empezó a ser una persona más pública no solo por la búsqueda de sus hijos y sino también por todo el trabajo que realizó en relación a los derechos humanos. Y yo misma también le hice entrevistas cuando estaba realizando mi documental anterior. Así que ella no estaba incómoda con nuestra presencia, al contrario.

Rodar con ella fue sencillo, nosotros respetamos muchos sus tiempos y sus momentos, pero en general fue muy fácil, se ponía muy contenta cuando la íbamos a filmar porque estábamos ahí. Yo vivo en México así que los rodajes tenían que ser en pocos días y muy intensivos para aprovechar el tiempo que yo estuviera por allá. El equipo de trabajo era pequeño y tratábamos de ser lo menos molesto para todos en la clínica donde estuvo mi abuela los últimos años.

Al principio, en lo personal, fue muy doloroso estar con alguien con la que tuve una relación tan cercana y de tanto cariño, pero al poco tiempo me di cuenta que mi abuela tenía una memoria afectiva, ella sabía que yo era con la que tenía el vínculo emocional, se reconocía en mí y eso lo hizo muy lindo. Un par de veces me preguntó qué estábamos haciendo, de que trataba la película y le dije que era sobre ella y ella me preguntó “¿Yo qué tengo que decir?” Le respondí que ella tenía mucho para contar y en otro momento hablamos del tema de la película, que era sobre la memoria y ella irónicamente me respondió “Yo tengo mucho para hablar de eso (de la memoria)”, riéndose de su propia “desmemoria”. Ella tenía momentos de conciencia o lucidez, donde se daba cuenta que se olvidaba y que no recordaba cosas. Dentro de su demencia senil obviamente había momentos donde no se daba cuenta que la estábamos filmando, más hacia el final del rodaje porque cada vez estaba más perdida, pero muchos otros momentos sí, asi que asumo que ella consintió la filmación.

Fueron 3 años los que estuve yendo a filmar, siempre es difícil el momento en que uno decide dejar de filmar, pero llegó el punto donde creía que ya tenía lo que necesitaba, además de que no tenía presupuesto para seguir viajando a Argentina para filmar. También el deterioro de mi abuela ya era muy grande para el final, de hecho, a los dos meses que terminamos el rodaje mi abuela falleció y sentí que era filmar algo de ella que yo ya no quería mostrar.

Creo que independientemente de mi abuela, o de mi película, en general con los documentales siempre es difícil saber cuando es el momento de terminar de filmar, hay que seguir el instinto y decir, basta.

¿Que mostrar y que no?

Todo el proceso del montaje fue complicado porque había muchas vertientes que podía tomar la película, pero el planteo en el que siempre me monté, desde que escribí por primera vez el proyecto fue La paradoja de la vida de una mujer que luchó por la memoria por mas de 35 años y al final perdió su propia memoria. Intenté que ese fuera mi eje y me guié por ese camino. Había momentos donde quería hablar del trabajo que hizo ella, hablar un poco de su biografía, pero eso era hacer otra película. Mi objetivo era hacerlo lo más universal posible, si bien se habla de Argentina y de su última dictadura, quise mantenerme en el lado más humano, para que el espectador pueda empatizar con ella, ya sea desde la demencia senil, de la pérdida de un hijo, de la desaparición. Si hacía una biografía de ella era hacerla un personaje más distante y pensé que si alguien quería saber algo más de ella podía buscarla en internet.

También cuidé mucho su imagen, no era necesario mostrar cosas de ella donde se ve la demencia en sí, que es un grado de locura, ella tuvo momentos que eran muy fuertes, pero no aportaban a la película. Yo quería mostrar la fragmentación de la memoria y como una mujer que repitió tantas veces su historia, ahora no recordara a los hijos que tuvo.

 

Raquel Medina: Hay un momento en el documental en el que parte de la crítica se ha fijado y ha suscitado algo de polémica, en el que le enseña la fotografía de sus hijos desaparecidos y ella no recuerda que ha sido de ellos ni los reconoce; sin embargo Ud. le dice quiénes son y lo que pasó con ellos y su abuela de pronto recuerda y podemos ver su dolor.  ¿Fue algo buscado? ¿Cómo reaccionó Ud. en ese momento? ¿Qué le hizo incluir esta escena en el documental?

 

NATALIA BRUSCHTEIN: Mi abuela siempre tuvo en su casa muchas fotos, fotos de sus hijos, de sus nietos y de la gente que quería y que la había apoyado. Con esas fotos crecí yo toda la vida cada vez que iba a su casa. Cuando empecé a filmar, la abuela hablaba mucho de sus fotos y que las quería ver, así que decidí llevarle las fotos y me pareció que podía ser un lindo momento mientras ella las veía y tal vez la ayudaría a recordar. Ella pasó el mismo bonche de fotos una y otra vez, cuando llegaba a esa foto (que fue una imagen que me acompañó toda mi infancia porque estaba en casa de mi abuela y a ella la acompañó en todos los años de búsqueda y lucha) a veces los reconocía y a veces no, pero el momento que quedó en la película es un momento que para mí también fue muy fuerte, porque en ese momento yo no era la directora, sino que era la nieta sintiendo mucho dolor porque no recordaba a sus propios hijos, a mi padre.

 

Raquel Medina: ¿Tenía un guion preparado?

 

NATALIA BRUSCHTEIN: Tenía una escaleta con ideas de cosas que iba a filmar y también tenía ideas generales, por ejemplo sabía que quería tener dos tiempos de Laura, el pasado; con material de archivo de ella. El presente; con material filmado en el momento. Que mostrara esta fragmentación en su memoria. Y ese fue mi eje principal.

También quería filmar el río porque la abuela siempre hablaba del río en el que ella nadaba de chica y a nosotros siempre nos llevaba a nadar a las piscinas, para ella la natación era algo muy importante.

Otra cosa que quería mostrar eran algunos momentos familiares y actividades que tenía ella en la clínica.

 

Raquel Medina: ¿Tenía algún documental como modelo en mente cuando concibió y rodó Tiempo suspendido?

 

NATALIA BRUSCHTEIN: Ninguno en particular

 

Raquel Medina: Finalmente, me interesaría saber qué buscaba con el título. Es un título muy sugerente y de gran fuerza.

 

NATALIA BRUSCHTEIN: Tardé mucho en decidir cuál era el título de la película, la primera opción cuando escribí por primera vez el proyecto fue , al inicio del rodaje cambió a . Y después cuando terminé el montaje de la película, releyendo los textos encontré y me pareció que englobaba muchas cosas, una que era un texto de ella, otra que tenía que ver con este tiempo suspendido en su cabeza y en la historia. Y por último algo que durante todo el proceso me hizo cuestionarme, ¿A dónde va la memoria que almacenamos toda nuestra vida?

NATALIA BRUSCHTEIN