INÉS PARÍS


Eva PARÍS-HUESCA  entrevista a Inés París

sobre el guion de Sé quién eres

(Northampton.  3 de noviembre de 2011)

 

«Una no tiene una intención específica de escribir obras

sobre la liberación de la mujer. A lo mejor ahora, con esta

mega conciencia que tenemos desde hace unos años,

las que estamos en CIMA, nos influye más directamente|»

~ Inés París

 

 

Eva París-Huesca: Desde tu posición como guionista y directora, ¿cómo abordas la cuestión de la autoría?

 

Inés París: A mí me parece un tema complicado. Cuando se dice que el cine es una autoría colectiva, es verdad en un sentido, es decir, hay mucha gente interviniendo y esas intervenciones son todas muy decisivas. También es cierto que no es comparable, ni de lejos, el nivel de autoría que tienen guionistas y directores frente al resto. Piensa simplemente en términos de tiempo. Guionistas y directores pasan un periodo larguísimo de sus vidas, como mínimo un año, normalmente alrededor de dos, tres, a veces cinco años, dedicados a un proyecto. El resto de los equipos, incluyendo el director de fotografía, que es de los que más reivindican su autoría, están trabajando en una película tres meses. Lo importante aquí es la idea. Hay películas donde la autoría fundamental es del escritor. Obtienes una historia impresionante y una dirección normal. Sin esa historia, [el proyecto] no hubiera ido a ningún sitio. Por ejemplo, en A mi madre le gustan las mujeres, creo que la historia que hicimos Daniela y yo es mejor que nuestro trabajo como directoras. Solamente hay una cosa buena que hicimos como directoras, que son las actrices. El resto, fue muy normalito. Lo hemos hecho mejor en otras películas como directoras, pero aquí no. El guion, en cambio, es buenísimo. Hay otras películas que tienen un guion más o menos y una dirección de la película impresionante, o bien están al mismo nivel. También hay que tener en cuenta que, en general en España, guionistas y directoras con mucha frecuencia son la misma persona. Cuando lo son de verdad, porque existe el mito de la autoría, es decir, una sobrevaloración de la autoría, en el contexto europeo.

 

Eva: ¿Cómo fue el proceso de construcción de los personajes femeninos en Sé quién eres?

Inés: Una no tiene una intención específica de escribir obras sobre la liberación de la mujer. A lo mejor ahora, con esta mega conciencia que tenemos desde hace unos años, las que estamos en CIMA, nos influye más directamente. Entonces, para nada, te lo aseguro. ¿En qué pensábamos cuando estábamos escribiendo el guion? En nuestra propia experiencia. Daniela y yo estábamos peleando por ser unas profesionales. Intentábamos hacer nuestra propia carrera profesional, compaginar lo profesional con la relación en pareja. Paloma era ese tipo de personaje: exigente en su trabajo, lo antepone a sus afectos y su pareja, todavía no tiene hijos. La idea de que tuviera una muy buena amiga, además, era muy natural entre nosotras, ya que, entre otras cosas, éramos tan amigas y teníamos tantas ganas de ayudarnos. Lo que sí buscábamos es que fueran muy diferentes. Si una era muy urbana, la otra era muy rural. De hecho, el nombre de Coro viene de una ex cuñada mía. Me llamaba mucho la atención su nombre y su aspecto físico. Era una chica que se había ido a vivir a un ambiente rural y llevaba una granja. Era un personaje que yo tenía en la cabeza y cuando pensaba en un personaje en el campo, tenía en mente a Coro. Por otro lado, la actriz [Ingrid Rubio], que es tan buena, es mucho más femenina de lo que yo tenía en la cabeza a la hora escribir.

Cuando escribimos Sé quién eres, Daniela y yo no sabíamos mucho de guion; lo sabíamos por oficio, porque llevábamos muchos años escribiendo comedias para televisión y Daniela tenía mucha vocación de escritura de teatro. Yo había hecho más dirección de teatro. Lo que conocíamos muy bien era el arte dramático, situaciones de conflicto, pero sabíamos muy poco de guion, así que algunas cosas las movimos en función de lo que estábamos empezando a aprender. Luego nos costó mucho hacer un thriller, porque tienes que medir mucho la información, elaborar exactamente lo que tiene que ir sabiendo el espectador y lo que no, crear escenas de acción que no fueran caras y se pudieran rodar; todo eso era complicado.

 

Eva: ¿De dónde surgió la idea del guion?        

 

Inés. En este caso surgió de un cuento. Daniela y yo estábamos escribiendo comedias y queríamos escribir un guion juntas. Ya habíamos escrito un guion de largometraje, Pringao, por el que ganamos un premio y lo vendimos, pero que no se hizo nunca. La idea del guion de Sé quién eres surge de un libro que me prestó Daniela. Cuando me lo leí, me gustó especialmente el cuento Marinero en tierra, que está en el libro El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, de Oliver Sacks y es un relato sobre el síndrome de Korsakoff. Le dije a Daniela que me encantaba y que por qué no hacíamos algo sobre esta enfermedad mental. Yo creo que fue idea de Daniela que la película tuviera que ver con un atentado. Luego, al hablar de qué atentado, apareció una referencia personal. En mi casa, existía una versión sobre el atentado en el que mi madre había muerto en el Hotel Corona de Aragón, donde se alojaban Carmen Polo de Franco y un montón de militares porque se iban a entregar las medallas en Zaragoza. Sólo en los últimos años se ha considerado como atentado terrorista, pero durante mucho tiempo no se sabía qué había pasado allí, simplemente había sido un incendio y punto. Entonces, se reivindicó por parte de ETA y de los GRAPO pero nunca se detuvo a nadie. En mi casa, una familia de izquierdas, mi padre estaba convencido de que había sido un atentado. Según él, los GRAPO era un grupo infiltrado por la ultraderecha, por gente partidaria a un golpe de estado. Esta era la historia que yo tenía en la cabeza y [Daniela y yo] pensamos, ¿por qué no hacer un atentado realizado supuestamente por un grupo de izquierdas, pero que en realidad es un grupo infiltrado por la policía? Un protagonista que hoy no lo recuerda y que era un tipo que trabajaba para la policía. No usamos un hotel, porque era carísimo, sino un club militar, con la misma idea. Entonces entre nosotras pensamos que estaba muy bien hacer una historia sobre un sujeto sin memoria y, a la vez, una historia sobre la transición política española. Nos ayudó mucho el marido de Daniela, que es antropólogo y tenía muy buenas ideas.

Este fue el origen de la idea, y el primer personaje en el que pensamos fue Mario. Sabíamos que no tenía memoria y que no recordaba algo que había hecho en su pasado; luego necesitábamos a alguien que llevara la acción y, para nosotras, fue algo natural que sucediera en un espacio gallego, porque tanto yo como Daniela somos de origen gallego. Por lo tanto, Galicia está desde el principio en la historia. En cuanto al personaje de Paloma, ella tenía que ver mucho con nosotras: nuestra edad, nuestra situación y nuestro afán de hacer las cosas profesionalmente bien.

Eva: En el guion se puede ver claramente una investigación exhaustiva en torno al Síndrome de Korsakoff. Cuéntanos cómo fue el proceso de documentación acerca de esta enfermedad mental tan compleja.

 

Inés: Para la investigación médica nos ayudaron mucho la madre y el padre de Daniela. El padre es neurólogo y la madre es psicoanalista. Las dos nos leímos todo lo que pudimos sobre el Síndrome de Korsakoff, desde que se investigó por primera vez, a la vez que buscábamos un tratamiento verosímil. Aprendimos que hay dos maneras de enfrentarse al problema mental, desde lo neurológico y lo fisiológico. Nosotras pensamos incluir las dos. En el personaje de Mario lo que existía era un trauma, que venía del atentado, y, además, una explicación de carácter bioquímico, porque lo que habíamos visto era que muchos de los pacientes de Korsakoff sufren de alcoholismo, y por eso planteamos que él fuera alcohólico. El tratamiento se planteó de carácter psicoanalítico: hablar como terapia y, para que fuera más visual, pensamos en grabar. También incluimos un tratamiento con pastillas. Esta fue una propuesta del padre de Daniela, a quien le preguntamos qué harías él como profesional. Ya sabíamos que esto no se había hecho, pero era una película, y necesitábamos algo que fuera factible, verosímil, aunque no fuera totalmente real. Así pues, en la película, Paloma como profesional se arriesga a probar este tratamiento. El padre de Daniela es especialista en convulsiones en la infancia y trata a niños con hiperactividad. Nos habló de los efectos paradójicos de ciertas medicaciones. Uno de los efectos de la medicación que se usaba para la hiperactividad permitía fijar la atención y nos dijo, ¿por qué no probáis? Así que este problema está muy documentado en el guion.

 

Eva: El personaje de Mario es un sujeto que pasa de ser mercenario a víctima de un trauma. ¿Cómo os planteasteis la construcción de este personaje un tanto conflictivo, sobretodo para el sujeto espectatorial?

Inés. Mario ya no es el monstruo que era. Se redime en tanto que va a colaborar con ella [Paloma]. En este sentido, es una víctima, porque lo malos van a por él y se coloca de pronto en la otra posición, en la de denunciar todo lo que pasó. Mario tiene información privilegiada. [Este personaje] nos recordaba a la obra de teatro Las manos sucias, donde se plantea qué es lo que hace un terrorista ante un atentado cuando ve que hay niños. Entonces el tema de la mala conciencia está muy presente en la película. [Mario] es un hombre con una profunda conciencia que lo ha llevado a la destrucción y, de alguna manera, ha pagado por sus pecados. Lo peor son los otros, los que no se manchan las manos y estaban detrás de toda la conspiración.   

Eva. ¿Existió desde un principio una intención de crear un thriller político acerca de la Transición?

Inés. La idea era [desde el cine] denunciar y eliminar del poder aquellos elementos que habían sido franquistas. Esta es otra de las cosas que, tanto para Daniela como para mí, había pasado en nuestro país. Además, por ser hijas de izquierdas, yo en casa siempre he oído criticar a la transición española y a mi padre indignarse ante la idea de que fuera un modelo para otros países. Este es un país donde nunca jamás se investigaron los crímenes franquistas. Ahora hace un año este tema se puso sobre el tapete. Nosotras nos adelantamos. A mi padre lo llamaron para decirle que había una película en el cine que hablaba sobre los trapos sucios de la Transición. Y mi padre decía, es de mi hija. Sin embargo, como éramos guionistas, ya no era nuestra, nadie se fija en quiénes son los guionistas, pero era la expresión de lo que nosotras habíamos escuchado siempre en nuestras casas.

A mi padre le encantó la película desde el principio. A la gente con un compromiso político de izquierdas le encantó que se contara por primera vez una cosa que no se contaba. Más tarde se empezó a revisar la Transición en España. Además, el tipo de personaje que sufre de la falta de memoria es muy eficaz en el cine. El personaje de Mario a todo el mundo le encantaba. De hecho, varios productores nos propusieron que usáramos este personaje en una trama de drogas y no en una trama política, y nosotras nos negamos. También a Julio Llamazares le gustó mucho la historia y nos reunimos con él y con [Imanol] Uribe. Uribe nos dijo, A mí me gusta mucho el personaje de él, me gusta mucho la idea y no me gusta nada el guion. ¿Por qué habéis tenido que hacer un thriller tan complicado? Esto es una conversación entre ella y él a orillas del río Miño. Nosotras nos reíamos porque era otra concepción del cine, pero a nosotras nos interesaba muchísimo el género y queríamos hacer una película muy entretenida.

 

Eva: ¿Qué referencias o influencias fílmicas teníais en mente a la hora de escribir el guion?

 

Inés: Teníamos mucho en mente a Costa-Gavras y una película donde se investiga la desaparición de un hijo durante la dictadura chilena. Es un hombre de derechas y su hijo norteamericano ha desaparecido en Chile y esto le hace ir allí y descubrir una realidad que no conocía. También pensábamos en los thrillers, que nos gustaban mucho. Luego, yo mucho más que Daniela, he sido muy lectora del género negro. Me apasiona y creo que ese componente sí que estaba. Hay un tema en la película que a Daniela le toca más directamente y es el tema de la memoria. Las dos hablábamos mucho sobre él. Daniela es exiliada, sobretodo su madre, y la idea del exilio y el desarraigo, el recordar, el psicoanálisis, la introspección, la construcción de la identidad personal, son temas que a ella le tocan muchísimo. A mí también el tema de la memoria, en otro sentido, por la pérdida de mi madre. Siempre decíamos que los temas que teníamos en común eran muy claramente la memoria y los nuevos modelos familiares. Eran los dos temas eje de esa época en la que trabajábamos juntas. Yo continué con el tema de las relaciones familiares, como se ve en A mi madre le gustan las mujeres, y creo que es decisivo en mi carrera. El otro tema que me llama mucho es la creación, el arte en general, la relación del arte con la vida. Mis películas Miguel y William y Rosalía van por ahí. Igualmente, cada una de nosotras ha ido evolucionando en los temas. 

 

Eva: Háblame sobre el título original del guion y si se realizaron cambios significativos durante el rodaje.

 

Inés: El guion no se llamaba Sé quién eres, se llamaba Los años borrados, que es un título que me gusta más y que es mucho más significativo y más político. No obstante, se eliminó porque había una película, Los pasos borrados, que luego pasó sin pena ni gloria, que se estaba rodando al tiempo que ésta se empezaba a rodar. Es una película sobre un pueblo que desaparece cuando se construye un pantano. Por eso se decidió que se cambiara Los años borrado. Más adelante, como nos daba mucha rabia que nos lo hubieran quitado, en A mi madre le gustan las mujeres, hicimos un auto homenaje y lo que está escribiendo Elvira es Los años borrados. Claramente el título Sé quién eres potencia más la parte de género y elimina un poco más la parte política. Por otro lado, también pierde la parte de la memoria, de lo borrado.

[En el guion] no teníamos la historia contada desde ella, ni mucho menos, era una historia más lineal, donde no existía la primera secuencia de la película, sino que empezaba con dos escenas en paralelo: la llegada de ella a Galicia y la escena del asesinato en el bar. Más adelante nos corregimos porque nos dimos cuenta de que era demasiado tiempo en paralelo, una y otra, una y otra. Después, cuando vi que la voz en off se convertía en un flashback de ella, a mí me pareció mal, porque desde un punto de vista estricto de guion hay cosas que suceden, como el asesinato, que ella no lo puede saber, ni las llamadas del otro lado. Lo que pasa, es que no es exactamente un flashback, sino que se coloca esa escena al principio y luego se cuenta la historia. Fíjate que ya no recuerdo nuestro final. Yo creo que nosotras terminábamos en el hospital y él decía Sé quién eres. De ahí sacaron la frase para el título.