Dirección: Luna

Reparto: María de Medeiros, Joaquim de Almeida, María Lidón, Vincent Gallo, Danel Aser.

Nacionalidad: España.

Año: 2001.

Duración: 95 min.

Género: ciencia ficción.

Color o B/N: Color.

Guión: Juan Miguel Aguilera

Fotografía: Ricardo Aronovich

Música: Javier Navarrete.

 

RESEÑA POR ASIER GIL VÁZQUEZ  (2016)

El estreno de Stranded (Náufragos) en 2001 supone el debut cinematográfico de Luna (Valencia, 1972), pseudónimo que emplea María Lidón Ibáñez para diferenciar su carrera como cineasta de sus trabajos como actriz. En este largometraje acude al género de ciencia ficción para narrar la historia de un accidentado primer viaje a Marte. La escasez de referentes femeninos que hayan dirigido películas de este género, y menos aún en España, supone un doble reto para Luna, que no se había formado en escuelas o academias de cine, a diferencia de la mayoría de sus coetáneas.

El germen de la película nace de un guión escrito por Juan Miguel Aguilera, novelista de ciencia ficción, que el productor José Magán hace llegar a la Luna. Al no conseguir la subvención del Ministerio, productor y directora deciden contactar con una actriz de renombre internacional como María de Medeiros, que acepta participar y consigue involucrar a Joaquim de Almeida. A partir de este momento, la película se plantea como una producción transnacional que se rueda en inglés e incorpora otros intérpretes como Vincent Gallo, la misma María Lidón, Danel Aser o la anecdótica presencia de José Sancho y Johnny Ramone, antiguo miembro de la banda Punk Ramones. Con un presupuesto de más de cuatro millones de dólares, la película se filma en Lanzarote, Valencia y en los estudios de Panavision de Los Ángeles, donde se aprovechan los trajes espaciales y los decorados de la nave de Space Cowboys (Eastwood, 2000). La película también cuenta con el asesoramiento del astronauta Pedro Duque y la fotografía de Ricardo Aronovich, colaborador de Malle, Scola, Resnais o Costa-Gravas.

La película nos sitúa en un futuro cercano en el que la NASA y la ESA -Agencia Espacial Europea- deciden enviar una tripulación de seis astronautas a Marte. Un fallo técnico durante el aterrizaje provoca un accidente en el que muere del comandante y la nave queda aislada sobre la superficie del planeta. La falta de recursos mina las posibilidades de supervivencia de estos cinco náufragos espaciales, por lo que tres deberán abandonar la nave y sacrificarse. En esta excursión sin retorno por el planeta rojo, descubren unas galerías construidas por una civilización extinta en las que se dan las condiciones atmosféricas y climáticas óptimas para la vida humana. La tensión narrativa inicial, vertebrada en torno a las relaciones de poder y la posibilidad de supervivencia, se disipa con la salida al exterior. El descubrimiento de una zona habitable abre la posibilidad de colonizar un espacio en los márgenes de la civilización, tal y como vemos en la escena final, que apela a cierto primitivismo con los tres supervivientes -dos mujeres y un hombre- haciendo fuego y recogiendo materiales. De esta manera, la película traza un juego de espacios dentro/fuera que contrapone la libertad de empezar de nuevo con el ambiente claustrofóbico y viciado del interior de la nave, en la que se intentaban mantener las jerarquías y el orden, como ocurre con las luchas de poder entre los dos astronautas que encarnan masculinidades hegemónicas de machos alfa.

El relato tradicionalmente androcéntrico de las películas de ciencia ficción no se llega a subvertir pese a la presencia de dos personajes femeninos. No obstante, la figura de Susana, interpretada por María Lidón, funciona como una fisura desde la que podemos leer Stranded como una narración con un discurso menos canónico. Susana, que tras la muerte del comandante ocupa el rango más alto en la jerarquía de la tripulación, se hace con el mando. Dentro de un reparto coral, Luna construye una figura femenina diligente y activa que sustenta un poder distinto del que se disputaban sus compañeros varones con actitudes violentas. Este personaje será clave en la toma de decisiones dentro de la nave, pero será en el exterior donde devenga la principal conductora de la narración. Como última superviviente de los tres que debían sacrificarse, Susana guía a la espectadora a través de las rocas y galerías de Marte, hasta descubrir la presencia de una antigua civilización y la posibilidad repoblar el espacio desconocido. Este protagonismo femenino se ve reforzado por el uso de su voz como cuaderno de bitácora. La voice-over de mujer resalta la subjetividad femenina frente al tradicional relato dominado por la voz omnisciente y descorporizada de un varón que guía a los espectadores a través de la diégesis.

Stranded (Náufragos) se presentó en casi una veintena de festivales, entre los que cabe destacar la 49º edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el festival de cine fantástico de Roma, Fantafestival, donde obtuvo el Méliès de plata a la mejor película de ciencia ficción europea, y en el Festival Internacional de Cine de Brasilia, donde se hizo con el premio del público. 

Para citar esta reseña, por favor usa la referencia:
Gil Vázquez, Asier (2016): «Reseña de Stranded (Náufragos)», Gynocine Project, Barbara Zecchi, ed. www.gynocine.com

STRANDED

(NAUFRAGOS)